miércoles, 29 de febrero de 2012

MI BICI Y YO!!!

Dentro de la idea de plasmar las pequeñas historias entorno a la bici.
Foto: Una Bici entre cables. Por: @jiballesterost.
Todos, o la gran mayoría, tuvimos una bici en la infancia, un regalo del Niño Dios o de algún pariente que nos quería mucho. La mía la tuve a los 7 años, me la regaló la Abuela y era de la Barbie con rueditas de aprendiz, en ella aprendí a montar y a caerme también. Más adelante ya entrando en la adolescencia mi Papá me regaló una todoterreno con cambios y soporte para el termo, azul, de niña “adulta”, en ella sí que anduve, hicimos ciclo paseos con la familia y bueno como vivíamos en la sabana bogotana los niños de la zona dependíamos de la bici para ir a las casas vecinas, al pueblo o simplemente para andar.


Así vivimos mi bici azul y yo hasta el día en que vinimos a vivir a Medellín y las condiciones urbanas empezaron a cambiar mi forma de movilizarme y empecé a olvidar la bici, que luego regalé porque ya era una niña grande y no montaba más.

No volví a saber de bicicletas hasta el 2011 cuando un gran amigo qué se moviliza en bici por la ciudad, me antojó y me impulso a comprar una, yo tenía ganas pero la idea de andar sola por las calles me asustaba un poco y porque además consideraba que vivía muy lejos de todo cómo para pedalear tanto. La cosa quedó ahí hasta principios del 2012 que visité Montañita en el ecuador y un día Jacinto, quien nos arrendaba una habitación nos prestó a un amigo y a mi dos bicis para que fuéramos a la playa vecina y conociéramos un poco, el recorrido duró más o menos 20 minutos, subimos, bajamos y pedaleamos hasta llegar a la hermosísima playa de Olón. Estaba de vacaciones en la playa, con una fantástica compañía, con paisajes increíblemente indescriptibles y la brisa me pegaba en la cara, era tal la felicidad que me inundaba. Ese día supe que mis piernas me iban a llevar adonde yo quisiera y que yo iba a volver a tener una Bici.

Llegué a Medellín y 8 días más tarde estaba en Carabobo, reviviendo la infancia y escogiendo la que se iba ha convertir en mi compañera. Fuimos a varios sitios, y bueno, había unas muy lindas, con formas playeras y colores fosforescentes; luego la vi: negra mate, rin 24 para mí que soy enana!! “Esa es la bici que yo quiero” dije. Recordando mis 12 años cuando mi vecina compró una bici negra mate, que todos admiramos y envidiamos.

Hoy voy por la ciudad, en bici, viviendo la libertad!! contaminando menos, haciendo ejercicio, asistiendo los miércoles a las mágicas noches de SiCLeada y superando los obstáculos de las calles en mal estado, la falta de ciclorrutas en la ciudad, la impaciencia y las infracciones de los conductores de otros vehículos y la preocupación de madre y familia que consideran loca la idea de movilizarnos en bici. Ellos no entienden que en bici la vida es más alegre, más sana y sobretodo, que una bici puede cambiar el Mundo.

Por una ciudad menos contaminada, por una vida más sana… que VIVA MI BICICLETA y todos aquellos que hacemos la diferencia pedaleando la ciudad!!!

1 comentario:

  1. ANDREA CADENAS VITAR ESCRIBIÓ ESTE ARTICULO Y LO QUISO COMPARTIR CON NOSOTROS.

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